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A través de amigos, familiares o internet, accedemos cada día a mucha información respecto de los cuidados o prevenciones que debemos tener para mantener nuestra saluda bucal. Mitos y remedios hechos en casa aparecen por todos lados. Como es de suponer, muchos de ellos no son ciertos y pueden causar problemas a nuestra salud bucodental.

Aquí te dejamos un listado con los 13 mitos más recurrentes:

1.- Fumar empeora la salud dental. Verdadero, ya que el cigarrillo disminuye la capacidad inmunológica bucal, por lo que es mucho más factible que el ciclo bacteriano de la boca actúe traduciéndose en enfermedades dentales. Además, el cigarrillo tiñe los dientes, al igual que el té, el vino tinto y el café, cuando se consume en grandes cantidades.

 

2.- Las caries de los dientes de leche no afectan a los definitivos. Falso, las caries del diente de leche necesita ser tratada lo antes posible, ya que puede ser responsable de graves problemas en la dentición definitiva.

El enjuague no sustituye el cepillado después de cada comida

3.- El enjuague bucal es útil para la higiene dental. Verdadero. El enjuague bucal es un buen complemento para la salud dental, pero no reemplaza al cepillado y el uso del hilo dental.

4.- Las caries siempre duelen. Falso, la mujer en el embarazo tiene los suficientes depósitos de calcio para formar la dentición de su hijo y no tener problemas con sus propios dientes. Lo que si puede suceder es la llamada gingivitis gestacional, una inflamación de la encía provocada por el desorden hormonal propio de esta etapa, que hace que muchas mujeres eviten el cepillado producto de las náuseas. Es por esta razón que las embarazadas necesitan extremar su higiene dental y acudir a revisión con el dentista durante el embarazo.

 

 

5.- Mascar chicle sustituye el cepillado. Falso mito muy extendido. Contribuye a generar más saliva y mejorar el PH pero en ningún caso puede sustituir a la seda dental, al cepillo interdental y al cepillo de dientes.

 

6.- Los dientes siempre son los responsables del mal aliento. Falso, ya que el mal aliento aparece por falta de higiene dental y acumulación de restos y bacterias, en muchas ocasiones tiene su origen en problemas gastrointestinales.

 7.- La aspirina sobre la muela elimina el dolor. Falso. Es una antigua creencia que causaba serios problemas en las encías.

 

8.- Los cepillos duros limpian mejor que los blandos. Falso, todos los cepillos cumplen su función de igual forma, incluso ya está demostrado que los cepillos duros pueden provocar heridas en la encía del paciente.

 

9.- El bicarbonato es bueno para blanquear los dientes. Falso. Aunque antiguamente se utilizaba como blanqueante no es recomendable ya que es muy abrasivo y ocasiona daños al esmalte. Los blanqueamientos dentales deben realizarse sólo por un dentista. Recuerde que el cepillado debe realizarse después de cada comida y la higiene tiene que ser prolija con todos los elementos necesarios. Una pasta que tenga flúor no abrasivo mantendrá tus dientes limpios y no dañará el esmalte.
10.- Las muelas del juicio deben extraerse siempre. Si bien actualmente la muela del juicio no tiene utilidad alguna, sólo deben extraerse cuándo su posición y desarrollo causen infecciones o problemas para el resto de los dientes. Cada caso debe ser evaluado por un odontólogo.

 

11.- Los implantes son para toda la vida.  Falso, ya que la falta de higiene dental, la acumulación de bacterias y la propia fisiología del paciente afectan su duración.

 

12.- Las limpiezas dentales estropean o rayan los dientes. Falso. La limpieza dental sirve para eliminar la placa y el sarro que se deposita en los dientes y por tanto evitar futuras patologías, como la periodontitis, también conocida coloquialmente como “piorrea”. Es recomendable al menos una limpieza al año.

13.- Las dentaduras postizas son para toda la vida.  Falso, ya que los materiales deben ser sustituidos por su desgaste y contaminación. Los tejidos gingivales evolucionan con el paso de los años por lo que la rigidez de la prótesis puede generar molestias, razón por la que debe ser revisada o sustituida.